La economista Paula Pía Ariet fue consultada en una entrevista radial para analizar los primeros efectos de la salida del cepo cambiario en la República Argentina. En un contexto de incertidumbre y expectativas cruzadas, Ariet brindó un diagnóstico detallado de la transición económica en curso, con especial énfasis en las implicancias para las economías regionales, los precios, el consumo y la inversión.
Durante la entrevista, Paula fue clara en señalar que el país está ingresando en una nueva etapa económica. “Tenemos que acostumbrarnos a una nueva economía”, advirtió, al tiempo que explicó que ya no se observará una relación directa y lineal entre la cotización del dólar y los precios internos. “Un día el dólar sube, otro día baja. Entonces, ¿qué vamos a hacer con los precios? Ya no los vamos a mover automáticamente con el dólar”, expresó.
La especialista aclaró que todavía no se dispone de los datos oficiales de inflación, por lo que los verdaderos efectos aún están por medirse con precisión. No obstante, se perciben variaciones dispares: “Algunos precios no cambiaron, otros sí, y eso depende de cómo cada sector ajusta sus expectativas”, explicó.
Uno de los sectores que más esperaba un salto en el tipo de cambio oficial era el exportador. “Esperaban que el dólar llegara a $1.300 o $1.400, pero no pasó los $1.200. Esa expectativa no se cumplió y ahora deberán buscar competitividad por otra vía, como la reducción de costos”, agregó.
En cuanto a la convivencia de diferentes tipos de cambio, Ariet sostuvo que, pese a la salida del cepo, la economía informal sigue teniendo un rol importante. “En Argentina, el 50% de la economía está por fuera de lo formal. Por eso sigue existiendo el mercado paralelo”, explicó. Y agregó que, para que el proceso sea sostenible, es clave el nivel de reservas del Banco Central.
Consultada sobre la posibilidad de una normalización completa del mercado cambiario, afirmó que “todavía falta mucho”. Aunque ya se han liberado operaciones para personas físicas, en el caso de las empresas aún hay restricciones que deben desarmarse gradualmente.
Sobre el impacto en la inflación, la economista fue tajante: “Los precios ya aumentaron, aunque no sepamos aún cuánto. Culturalmente, en Argentina, cuando sube el dólar, suben los precios, sin importar el rubro”. En cuanto al consumo y el comercio minorista, Ariet reconoció la crisis que atraviesan sectores como el de alimentos. “Hay comerciantes que reportan caídas del 40% en las ventas y sufren aumentos en alquileres y servicios. Es muy difícil sostener esta situación”, explicó.
Frente al interrogante de si la salida del cepo traerá soluciones inmediatas, fue enfática: “Esto recién comienza. Llevamos seis años con cepo. Reconstruir la economía va a llevar tiempo. No es algo inmediato”.
También se refirió al rol de la clase media y la pobreza. “Se han mejorado algunos índices, pero aún tenemos un rezago muy importante. Entre 2022 y 2023 se perdió un 40% del poder adquisitivo, y aunque en 2024 hubo una leve recuperación, todavía falta mucho”, detalló.
Respecto a las inversiones extranjeras y el acceso al crédito internacional, Ariet fue prudente. “Eso dependerá de muchos factores. Si no hay reservas suficientes y el tipo de cambio se dispara, puede haber problemas. Pero hoy no hay señales de una corrida cambiaria”, afirmó.
En cuanto al papel de la política en esta transición, reconoció que el impacto político será importante: “El clima político influye. Habrá que ver cómo se posicionan los actores ante las elecciones de medio término. Todo puede cambiar”.
Por último, expresó un mensaje realista, aunque con un matiz esperanzador: “Veo condiciones de mayor transparencia, pero salir de una crisis tan profunda no es fácil. Es un camino largo”.










































