La empresa metalmecánica mendocina IMPSA avanza en negociaciones internacionales para intentar recuperar una histórica deuda de más de 300 millones de dólares por parte de Venezuela y, al mismo tiempo, retomar proyectos energéticos estratégicos en ese país.
La compañía, que recientemente cerró su primer año en manos privadas con orden financiero y la mayor parte de su deuda reestructurada, considera que el nuevo escenario político venezolano abre una ventana de oportunidad para reactivar acuerdos frenados durante años. En ese contexto, inició gestiones con autoridades de Estados Unidos para obtener las autorizaciones necesarias, ya que se trata de operaciones que involucran a un país bajo sanciones.
IMPSA puso el foco especialmente en dos proyectos hidroeléctricos clave: Macagua y Tocoma, considerados “infraestructura crítica” para el sistema energético venezolano y actualmente muy por debajo de su capacidad operativa debido a la falta de inversión y mantenimiento. La empresa sostiene que la reactivación progresiva de estas obras tendría un impacto inmediato en sectores esenciales como el abastecimiento de agua potable, el sistema de salud, la industria, la producción y el propio desarrollo energético y petrolero del país.
Para poder avanzar en el cobro de la deuda y en la reactivación de proyectos, IMPSA necesita la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Directivos de la firma ya mantuvieron reuniones en Washington y prevén nuevos encuentros en las próximas semanas.
Según estimaciones de la empresa, IMPSA podría aportar hasta 2.500 MW al sistema energético venezolano en un plazo de cinco años, de los cuales alrededor de 500 MW podrían incorporarse en apenas 18 meses mediante la modernización de infraestructura existente. La compañía plantea no solo ejecutar obras, sino contribuir a la creación de un sistema eléctrico más moderno, confiable y sostenible.
Las próximas definiciones dependerán del avance de las gestiones diplomáticas y financieras, en un contexto clave para el futuro energético de Venezuela y para la industria metalmecánica mendocina.











































