El director técnico de Centro Deportivo Rivadavia, Sebastián Saborido, visitó el programa «Última Parada» donde expuso su filosofía de trabajo que combina profesionalismo con alma docente, destacando que «el básquet te pone en tu lugar» y que la clave del éxito deportivo está en la formación integral de jugadores y familias.

El experimentado entrenador, de 56 años y oriundo de 25 de Mayo, Buenos Aires, llegó a Rivadavia tras dirigir en Liga Nacional a equipos históricos como Libertad de Sunchales, Atenas de Córdoba y Lanús. Su carrera de casi 29 años en el básquetbol lo posiciona como un verdadero «ciudadano del básquet», como él mismo se define.

El perfil docente que no se negocia

Saborido fue enfático al afirmar que «el perfil docente no lo perdí nunca y me di cuenta también con el tiempo que la faceta docente no hay que perderla». Para el DT, la ignorancia acompañada de curiosidad se transforma en virtud: «ser ignorante es una virtud si está también agarrado de la mano con la curiosidad, porque la ignorancia junto con la curiosidad, hace que uno se haga preguntas y el que se hace preguntas busca respuestas».

El técnico destacó la importancia de cambiar paradigmas en las formaciones: «hay que empezar a transformar de a poquito a los clubes en academias de formación deportiva integral. Los chicos necesitan otra cosa, y dentro de esa formación deportiva integral, no es el chico. Es el chico y el entorno».

Rivadavia: familia vs. estructura empresarial

Sobre las diferencias entre Lanús y Rivadavia, Saborido fue claro: «acá es una familia, la gente de Rivadavia desde el día uno nos ha tratado de una manera diferente a la de allá, acá vos ves que la gente trabaja, el esfuerzo que hace, no hay rentados». Reconoció que «aquellos es un tanque y nosotros acá se compite con una escopeta, pero no hace a la diferencia, sino que se compite».

El entrenador valoró especialmente «el esfuerzo que hace la gente de Rivadavia por presentar un equipo competitivo de mantenerse después de nueve años, diez creo, en la Liga Argentina, una Liga Argentina que a nivel de costos es tremenda».

El legado de la generación dorada

Saborido recordó sus inicios observando entrenamientos de Ferrocarril Oeste en 1988-1989, donde su hermano era reclutado bajo la dirección de León Nudel y un joven Julio Lamas. También destacó haber tenido como profesor a Alberto Finger, entrenador de la Selección Argentina en los 80.

Sobre el básquet argentino, reflexionó: «nos dormimos en ese tremendo éxito deportivo que fue un subyacente de la liga nacional pero también después nos dormimos en qué pasó, cómo cambió, por qué no pudimos sostenerlo». Para el DT, el Pekerman del básquetbol fue Guillermo Vecchio, quien empezó con aquellos juveniles que eran Lucas Victoriano y Emanuel Ginóbili.

Filosofía de juego y expectativas

Sobre su estilo, explicó: «la dinámica para mí es fundamental, el valorizar el pase como constructor de juego. La búsqueda del mejor tiro posible, no importa el tiempo». El equipo fue armado con «jugadores jóvenes con hambre, con juventud, con ganas de crecer, de proyectarse», incluyendo a conocidos como Juan Sosa y Tobías Cravero.

El objetivo es claro: «tratar de que la gente de Rivadavia se sienta orgullosa del equipo más allá del resultado, no negociar la disciplina, la entrega, la responsabilidad». El debut será el domingo a las 21 horas como local ante un equipo cordobés.

La llegada de Saborido marca un antes y un después para el básquet de Rivadavia, combinando experiencia en Liga Nacional con una visión integral del deporte que trasciende los resultados deportivos.

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