En el programa Antes de Ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi, se entrevistó al licenciado en Comunicación Social y escritor Pablo Morosi para analizar el caso ocurrido en Santa Fe, donde un adolescente de 15 años mató a un compañero de 13 con un arma y dejó varios heridos. El especialista sostuvo que el hecho no es aislado, sino que responde a una problemática estructural vinculada a la violencia escolar y la falta de prevención.
Durante la entrevista, Morosi —coautor del libro Juniors, que aborda la masacre de Carmen de Patagones en 2004— aseguró que lo ocurrido “es la crónica de una muerte anunciada”, al considerar que se trata de situaciones que vienen gestándose hace tiempo y que no son atendidas a nivel social e institucional.
En ese sentido, explicó que la problemática es “invisible para la política y para muchos adultos”, pero que impacta directamente en los adolescentes, incluso en espacios que históricamente eran considerados seguros, como la escuela.
El entrevistado remarcó que el sistema educativo ha sufrido un fuerte deterioro en las últimas décadas, con pérdida de autoridad y menor capacidad de contención, en un contexto atravesado por la crisis social, el avance de las drogas y cambios profundos en las estructuras familiares.
Asimismo, cuestionó la falta de políticas públicas eficaces. Si bien existe una ley nacional sobre violencia escolar sancionada en 2013, señaló que el observatorio previsto para relevar datos “no está funcionando”, lo que impide generar diagnósticos y estrategias concretas.
Morosi también puso el foco en la ausencia de protocolos claros ante situaciones de riesgo dentro de las escuelas, y criticó que las respuestas del sistema suelen ser tardías: “en Argentina nos movemos cuando pasa algo, cuando ya es irremediable”, afirmó.
En relación al bullying, indicó que si bien está presente en muchos casos, el eje principal es la vulnerabilidad adolescente. “Algunos canalizan esa inseguridad agrediendo, otros la internalizan”, explicó.
Finalmente, sostuvo que el abordaje debe ser integral y multisectorial, involucrando al Estado, la justicia, las instituciones educativas y las familias. En ese marco, subrayó la necesidad de “escuchar más a los adolescentes y acompañarlos”, en un contexto social cada vez más complejo.





























































