La Dra. Dermatóloga y Directora del Hospital Saporiti, Carina Copparoni, habló sobre una de las enfermedades que afectan al rostro.
Desde tiempos antiguos, en las obras artísticas del renacimiento, la rosácea yacía en las mejillas de las mujeres expresadas en los diversos cuadros, dicha afección se fue concientizando con el tiempo y hoy existen tratamientos para combatirla.
“La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que se da con mayor frecuencia en mujeres de mediana edad y con pieles claras” expresó la doctora. Es propio del sistema inmune y el agente que la causa es de origen desconocido, es decir, no tiene una cura definitiva, pero si es posible contrarrestarla. Dicha enfermedad tiene un trasfondo genético o puede ser provocada por el consumo de alcohol y/o bebidas calientes, los cambios extremos de temperatura.
“La rosácea tiene afectación ocular en la mitad de los pacientes, y se puede dar antes, durante o después de la rosácea facial, esta se manifiesta por medio de picazón, edemas, hinchazón, orzuelos frecuentes, sensación de ojo seco e irritación” comentó la dermatóloga.
Según la Doctora Copparoni, existen diferentes tipos de rosácea:
- Intermitente: alterna la piel de aspecto normal con la piel enrojecida
- Eritematosa: la piel está permanentemente roja
- Papular: se presencian pequeños bultos (pústulas) en las mejillas y nariz de color rojo. Si esto avanza, la piel se engrosa y aparecen nuevos vasos sanguíneos.
Estadísticamente, la enfermedad comienza a desarrollarse a partir de los 30 años, mayormente en el grupo femenino, pero también pueden contraerla los hombres.
Por medio de una consulta médica, se otorgará un tratamiento para bajar la inflamación y luego provocar una estabilidad epidérmica que evite las crisis rosáceas en la zona facial central.












































