En diálogo con el programa Antes de ver el sol, Marcelo Reynoso, director de Desarrollo Turístico de Mendoza, brindó un balance de las vacaciones de invierno en la provincia. Según estimaciones oficiales, se espera la llegada de entre 300.000 y 330.000 turistas durante todo el mes de julio.

“La primera quincena ha sido aceptable. No tenemos una ocupación total como quisiéramos, pero reconocemos que es un año difícil, con un consumo turístico acotado y una fuerte competencia del exterior debido a la situación cambiaria”, explicó Reynoso.

Durante las dos primeras semanas, la ocupación promedio se ubicó entre el 60% y el 65%, con picos del 70% en la última semana, especialmente en zonas de montaña y en el Valle de Uco. Se destacó una alta demanda en hoteles de 2 y 3 estrellas, y también en cabañas vinculadas al turismo rural y de naturaleza.

Reynoso señaló que este año las vacaciones se extendieron durante cuatro semanas, en lugar de tres, lo que distribuyó más el flujo turístico. Además, el crecimiento constante en la oferta de plazas hoteleras influye en que la ocupación no alcance porcentajes récord, aunque se mantenga cerca del promedio histórico.

El funcionario concluyó que, pese al contexto económico, Mendoza sigue siendo un destino competitivo y diverso, que supo captar visitantes de distintas regiones del país, especialmente del norte argentino, y que se afianza como opción tanto en turismo familiar como de aventura.

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