La Cámara de Diputados aprobó con media sanción el proyecto impulsado por el mendocino Julio Cobos para modificar el Huso horario oficial en la República Argentina. La propuesta busca dejar atrás el actual huso horario -3 y retornar al -4, que históricamente correspondía a nuestro país por ubicación geográfica.

En diálogo con la radio, la biotecnóloga e investigadora del CONICET, Patricia Agostino, directora científica del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes, explicó las razones del cambio y sus beneficios.

“Argentina originalmente adoptó el huso horario -4 a fines de 1880. Luego se implementó la alternancia entre -3 en verano y -4 en invierno, pero en 1969 se decidió mantener solo uno. Por error quedó el -3, que no nos corresponde geográficamente”, señaló.

Según la especialista, volver al horario -4 significaría un impacto positivo en la salud:

“Retrasar una hora los relojes nos daría más luz a la mañana, algo fundamental para nuestro reloj biológico. La luz matinal nos sincroniza, mejora el rendimiento cognitivo, favorece el ánimo y contribuye a un mejor funcionamiento del organismo”, destacó.

Agostino aclaró que la medida también podría generar un ahorro energético, aunque insistió en que su mayor relevancia está en la salud:

“No hay ninguna provincia argentina que caiga naturalmente en el huso -3. En el oeste del país, como Mendoza, incluso deberíamos tener -5. El proyecto busca corregir este desfasaje”.

La científica también habló de los efectos culturales y sociales:
“Somos un país más nocturno que otros y eso influye en cómo percibimos los cambios. Pero lo importante es lo que nos sincroniza mejor biológicamente y nos corresponde geográficamente”, explicó.

Además, se refirió a la posibilidad de alternar entre dos horarios:
“El proyecto contempla mantener el -4 en invierno y el -3 en verano, aunque en varios países ya se descartó esta alternancia por considerarla engorrosa y de escaso beneficio energético”.

En cuanto al impacto en la vida cotidiana, Agostino fue clara:

“Despertarnos con luz natural activa mejor al cuerpo. Hay estudios que demuestran que una mala sincronización con el ciclo de luz y oscuridad se relaciona con problemas de sueño, irritabilidad, fatiga, depresión e incluso enfermedades metabólicas o inmunes”.

Finalmente, remarcó un detalle muy mendocino:
“La siesta no se negocia. Una siesta breve de al menos 15 minutos es muy recomendable para mejorar el rendimiento del día”.

Ahora será el Senado quien defina si Argentina regresa a su huso horario original.

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