En el marco del Día del Docente, el programa La Brújula recibió a la profesora Evangelina Agüero, recientemente jubilada tras más de treinta años de carrera en las aulas.
La seño, como la llaman con cariño, reflexionó sobre el oficio que abrazó por décadas:
“Es imposible estar en un grado o dar clases si no te gusta la docencia. Hay que tener mucho corazón, mucha paciencia y mucho ser docente de verdad”, aseguró.
Recordó que su trayectoria estuvo marcada por el esfuerzo: “Trabajé doble turno, jornadas completas desde las ocho de la mañana hasta la tarde. Fue una vida intensa, pero siempre con la convicción de que cada alumno tiene derecho a cumplir sus sueños”.
Uno de sus recuerdos más emocionantes fue haber acompañado a dos estudiantes de escuelas rurales a Buenos Aires, para participar de una feria de ciencias con un proyecto de huerta escolar:
“Soñaba con estar en el Puente de la Mujer con mis alumnos, y lo cumplí. Ese viaje me marcó, porque los chicos pudieron ver que podían llegar a donde quisieran, sin importar de dónde venían”, relató.
En el tramo final de su carrera, Agüero se volcó a la investigación literaria y la formación continua: “Estoy terminando una tesis en literatura infanto-juvenil y quiero seguir vinculada al arte y la escritura. Mi objetivo es proyectarme como escritora y artista multimedial”.
Antes de despedirse, dejó un mensaje a quienes se forman hoy para ser maestros:
“A las nuevas docentes les digo que nunca pierdan la fe. Todos los días llegan alumnos con distintas realidades, y uno debe estar emocionalmente preparado para recibirlos. Lo importante es poner todo de sí y mantener siempre la actitud”.











































