La salud mental no depende únicamente de la ausencia de enfermedades. También está relacionada con los vínculos, la capacidad de afrontar dificultades y el modo en que las personas atraviesan los desafíos cotidianos. En un contexto marcado por la incertidumbre económica, la presión social y los cambios permanentes, los especialistas advierten sobre la importancia de fortalecer las redes de apoyo y pedir ayuda cuando el malestar persiste.

Durante una entrevista en el programa Hola Gente, que se emite por Ciudad FM 90.5, la licenciada en Psicología Andrea Lizana analizó cómo los contextos sociales y económicos impactan en la vida emocional de las personas y explicó cuáles son las señales a las que se debe prestar atención para cuidar la salud mental.

La profesional señaló que actualmente es frecuente observar situaciones de desgano, tristeza, aislamiento y dificultades para proyectarse a futuro. Según explicó, muchas veces estas situaciones no constituyen una patología en sí misma, pero sí representan indicadores de que la salud mental puede estar siendo afectada.

“Hay una emocionalidad negativa que vemos en lo cotidiano y que muchas veces está relacionada con la imposibilidad de proyectarse”, explicó.

Lizana sostuvo que el aislamiento es una de las consecuencias más frecuentes de estos procesos. Muchas personas comienzan a refugiarse en sus hogares, reducen sus actividades sociales y pierden interés por proyectos o actividades que anteriormente les generaban bienestar.

La psicóloga también planteó que existen pérdidas que no siempre son reconocidas como duelos, aunque generan un impacto emocional significativo. La frustración por no concretar un proyecto, perder una oportunidad o atravesar situaciones de inestabilidad puede afectar profundamente el estado anímico.

En ese sentido, destacó la importancia de fortalecer los vínculos sociales.

“No nos salvamos solos, nos salvamos entre todos. Nos salvamos en comunidad”, afirmó.

Para la profesional, la familia, los amigos, los espacios recreativos, las actividades deportivas y culturales cumplen un rol fundamental como factores protectores frente al malestar emocional.

Además, explicó que es necesario diferenciar el estrés cotidiano de aquellas situaciones que requieren intervención profesional. Cuando la tristeza, la ansiedad o el malestar persisten a pesar de buscar apoyo en los vínculos, realizar actividad física o implementar cambios personales, resulta importante recurrir a un psicólogo, psiquiatra o profesional de la salud.

Otro de los temas abordados fue el impacto de las redes sociales y la tecnología en la vida cotidiana. Lizana consideró que las herramientas digitales modificaron profundamente la forma en que las personas se relacionan con la información, las emociones y los vínculos.

Según relató, muchos adolescentes consideran que una videollamada o una interacción virtual equivale a un encuentro presencial, aunque remarcó que ninguna experiencia digital puede reemplazar el contacto humano.

“Nada va a reemplazar un abrazo, una charla compartida o un encuentro cara a cara”, sostuvo.

La entrevista también se enfocó en las dificultades que enfrentan los jóvenes y adolescentes. Lizana señaló que actualmente existe una fuerte presión relacionada con el rendimiento académico, la necesidad de pertenecer a grupos y la construcción de proyectos personales.

Respecto de la frustración que genera desaprobar materias o atravesar dificultades en los estudios, explicó que muchas veces cuesta desarrollar herramientas para afrontar esos momentos.

“La frustración forma parte de la vida y también es algo que ayuda a construirnos como personas”, indicó.

En relación con el vínculo entre adultos y adolescentes, consideró que uno de los principales desafíos es aprender a escuchar.

La especialista sostuvo que muchas veces los adultos creen saber exactamente qué necesitan los jóvenes, cuando en realidad las nuevas generaciones se desarrollan en contextos muy diferentes a los que conocieron sus padres.

“Escuchar a un niño o a un adolescente es una de las mayores formas de protección que podemos brindarles”, expresó.

La salud mental en las fuerzas de seguridad y la problemática del suicidio también formaron parte de la conversación. Lizana remarcó la importancia de detectar cambios de conducta, aislamiento, pérdida de interés por actividades habituales, falta de proyectos y alteraciones significativas en la personalidad.

Ante cualquier señal de alarma, insistió en la necesidad de buscar ayuda profesional de manera inmediata y evitar minimizar el problema.

Finalmente, destacó el rol de la familia como espacio de contención y refugio emocional. Según explicó, la construcción de vínculos seguros, basados en la escucha y el acompañamiento, resulta fundamental para afrontar los desafíos actuales.

La entrevista completa fue realizada en Hola Gente, programa conducido por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo por Ciudad FM 90.5.

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