La dermatitis atópica es mucho más que una simple alergia o un problema de piel seca. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar profundamente la calidad de vida de niños y adultos, alterando el sueño, el rendimiento escolar, laboral y el bienestar emocional de quienes la padecen.

Durante una entrevista en el programa Hola Gente, emitido por Ciudad FM 90.5 y conducido por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo, la dermatóloga Daniela Moreno Pérez, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Perrupato, explicó las características de esta patología, los factores que desencadenan los brotes y los tratamientos disponibles en la actualidad.

La profesional señaló que la dermatitis atópica se caracteriza por una piel extremadamente seca, enrojecida y con una intensa picazón que puede llevar al paciente a lesionarse por el rascado constante. Además, aclaró que no se trata de una enfermedad contagiosa, aunque sí tiene un importante componente hereditario.

“La dermatitis atópica es mucho más que una simple alergia o una piel seca. Es una enfermedad crónica que puede afectar profundamente la calidad de vida de quienes la padecen”, explicó.

Según detalló, existen múltiples factores que pueden desencadenar o agravar los brotes. Entre ellos mencionó los cambios bruscos de temperatura, el contacto con determinados irritantes ambientales, el estrés emocional, algunas infecciones y diversas situaciones que afectan el estado general del organismo.

“El estrés es uno de los desencadenantes porque afecta el equilibrio emocional y puede favorecer la aparición de brotes”, indicó.

La especialista explicó además que la dermatitis atópica suele estar asociada a otras enfermedades alérgicas, como la rinitis alérgica, el asma y algunos cuadros respiratorios. También señaló que determinadas intolerancias alimentarias o alergias pueden contribuir a empeorar los síntomas en pacientes predispuestos.

Respecto de las zonas más afectadas, detalló que en los niños suele observarse en las mejillas, brazos y pliegues de la piel, mientras que en los adultos tiende a localizarse principalmente en codos, cuello, párpados y otras áreas de flexión.

Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con los avances terapéuticos. Moreno Pérez destacó que actualmente existen tratamientos mucho más efectivos que los disponibles años atrás.

“Hoy contamos con tratamientos innovadores, como medicamentos biológicos y nuevas moléculas que han cambiado significativamente el manejo de la enfermedad”, afirmó.

En relación con los corticoides, aclaró que siguen siendo una herramienta importante, aunque deben utilizarse bajo control médico y durante períodos limitados.

La hidratación permanente de la piel fue otro de los aspectos destacados durante la charla. La dermatóloga explicó que la barrera cutánea de estos pacientes se encuentra alterada, por lo que la piel pierde humedad con facilidad y se vuelve extremadamente sensible.

“Hay pacientes que llegan a decir que la piel les duele por la sequedad que presentan”, señaló.

Por ese motivo recomendó el uso frecuente de cremas humectantes sin perfume, baños cortos con agua tibia, jabones suaves y secado cuidadoso sin frotar la piel.

Entre los hábitos diarios aconsejados mencionó utilizar ropa de algodón, preferentemente de colores claros, evitar telas sintéticas o lana, mantener las uñas cortas y controlar los factores desencadenantes conocidos.

La especialista también se refirió a los cuidados especiales durante el invierno y el verano. En épocas frías insistió en la importancia de reforzar la hidratación y evitar ambientes excesivamente calefaccionados. En verano, explicó que el sol puede resultar beneficioso en determinadas condiciones, aunque el contacto prolongado con agua clorada o ciertos irritantes ambientales puede desencadenar nuevos episodios.

Otro aspecto abordado fue el uso de tatuajes en personas con dermatitis atópica. Moreno Pérez desaconsejó esta práctica debido a las posibles reacciones adversas que pueden generar algunos pigmentos.

“Si un paciente con dermatitis atópica me consulta por un tatuaje, mi recomendación será que no lo haga”, sostuvo.

Durante la entrevista también advirtió sobre el riesgo de la automedicación y de seguir recomendaciones informales sin consultar previamente con un especialista.

La profesional remarcó que muchos pacientes llegan al consultorio después de probar tratamientos sugeridos por familiares, amigos o vecinos, cuando la enfermedad ya se encuentra muy avanzada.

“Es importante consultar a tiempo. Muchas veces llegan con la piel muy dañada después de haber probado distintos productos sin indicación médica”, señaló.

Finalmente, destacó que si bien la dermatitis atópica es una enfermedad crónica que actualmente no tiene una cura definitiva, existen tratamientos que permiten controlar los síntomas y lograr largos períodos sin brotes.

“La persona que padece dermatitis atópica tiene que ocuparse. Hoy existen muchas herramientas para controlar la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida”, concluyó.

La entrevista completa puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.

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