En la edición del sábado de Hola Gente, con la conducción de Oscar “Turco” Mila, se vivió una transmisión especial desde las calles de Rivadavia para acompañar la Colecta Anual de Cáritas, una acción solidaria que, más allá de los números, busca fortalecer el lazo social y dar respuesta a las necesidades urgentes de quienes menos tienen.

El móvil en vivo se ubicó en una de las esquinas más transitadas de la ciudad, donde un grupo de voluntarios, encabezados por Beatriz Volpe —directora de Cáritas Rivadavia—, desplegó con entusiasmo su campaña. Beatriz explicó con claridad el espíritu de esta colecta: “Gracias a Dios, Rivadavia es una comunidad solidaria. La gente ya está familiarizada con esta actividad anual y colabora mucho”.

La colecta no solo apunta a reunir dinero —una vez al año—, sino también alimentos, ropa y artículos de primera necesidad. Pero detrás de cada bolsita o cada billete donado, hay un proceso serio y humano. “Nosotros llevamos un registro de cada asistido y trabajamos en red con instituciones como el municipio, la olla solidaria o el banco de ortopedia. Siempre hacemos visitas a las familias para asegurarnos de que la ayuda llegue a quienes realmente lo necesitan”, agregó Montes.

El trabajo de Cáritas no termina en lo asistencial. Su eje está en la promoción humana. Desde talleres de panificación, costura y reciclado, hasta capacitaciones como la de manipulación de alimentos, Cáritas impulsa salidas laborales reales. Incluso, varios de los asistentes ya participan con sus productos en ferias locales, generando sus propios ingresos. “La ayuda inmediata es importante, pero más lo es que esa persona pueda valerse por sí misma”, dijo con convicción Beatriz.

Durante la transmisión también se vivió el color y el compromiso de los jóvenes. Disfrazados, alegres, presentes en semáforos, supermercados y puntos clave de Rivadavia, transformaron la colecta en una verdadera fiesta de esperanza. Las urnas están debidamente numeradas, con firma y sello de la parroquia para brindar total transparencia. Además, se sumaron acciones complementarias como la venta de sopaipillas y café, y el sorteo de un muñeco capibara con el alias de Mercado Pago: caritas.rivadavia.

La colecta se extiendió hasta el domingo 8 de junio e incluyó una clase de zumba abierta al público a cargo de la profesora Rocío Ortiz, prevista para las 17:00 hs en la plaza departamental.

En un cierre cargado de emoción, Beatriz Volpe reflexionó: “Para mí, Cáritas es la posibilidad de vivir la solidaridad desde un lugar donde sé que la ayuda va a llegar al que más lo necesita. Es la cara de la misericordia, de la escucha. Cada persona es distinta y la escucha es lo que más necesita la gente hoy”.

Así, en medio de una realidad compleja y adversa para muchos, la Colecta Anual de Cáritas se presenta como un llamado urgente a la empatía, al compromiso comunitario y a no perder la capacidad de mirar al otro. Una jornada donde se organizó, con hechos concretos, la esperanza.

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