A un año de aquellas declaraciones que encendieron una señal de alarma en el sistema sanitario, el vicepresidente del Colegio Farmacéutico de Mendoza, Mario Valestra, volvió a advertir sobre la dificultad que atraviesan miles de personas para acceder a los medicamentos, en un contexto donde el problema ya no es el precio sino la caída del poder adquisitivo.
En diálogo con el programa Antes de ver el sol, Valestra recordó que en enero de 2025 los medicamentos habían aumentado por encima de la inflación, pero aclaró que el escenario actual es distinto: desde hace casi diez meses, el 80% de los productos farmacéuticos no registra aumentos y algunos incluso se encuentran por debajo del Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, el consumo continúa cayendo mes a mes.
“El medicamento hoy no es caro porque aumente, es caro porque la gente no lo puede pagar”, explicó el dirigente, al señalar que la pérdida de ingresos impacta de lleno en un bien esencial como la salud.
Uno de los puntos más críticos abordados en la entrevista fue la deuda que mantiene PAMI con las farmacias, una situación que se replica en todo el país. Según detalló Valestra, la obra social de los jubilados representa cerca del 60% de la dispensa de medicamentos de una farmacia, pero los pagos comenzaron a retrasarse a mediados de 2025, generando un fuerte descalce financiero.
Actualmente, PAMI adeuda varias quincenas entre anticipos y saldos, mientras que las farmacias deben afrontar el pago a droguerías en plazos mucho más cortos. Esta situación provoca cortes de crédito, falta de stock y limita la capacidad de las farmacias para seguir brindando el servicio con normalidad.
Valestra remarcó que el problema no es la falta de voluntad de los farmacéuticos para atender a los afiliados, sino la imposibilidad material de reponer medicamentos, especialmente aquellos de alto costo y cobertura total, como insulinas u otros tratamientos crónicos.
La situación también alcanza a otras obras sociales, como OSEP y las sindicales, que mantienen atrasos en los pagos, aunque con dinámicas diferentes. En este contexto, las farmacias más pequeñas son las más afectadas, al no contar con espalda financiera para sostener el desfasaje.
Finalmente, el vicepresidente del Colegio Farmacéutico advirtió que, pese a los esfuerzos del sector para evitarlo, si los pagos no se normalizan el sistema corre el riesgo de resentirse aún más, dejando a jubilados y pacientes en una situación de extrema vulnerabilidad.











































