En la edición de este martes de Antes de Ver el Sol, Hugo Lombardi mantuvo una emotiva conversación con el padre Daniel Caballero, párroco de San Isidro Labrador, para recordar la figura del Papa Francisco, tras su reciente fallecimiento.
La entrevista había sido pensada para el día anterior, pero debido a la conmoción por la noticia, se postergó para la jornada de hoy. El padre Daniel relató que el domingo por la tarde se celebró una misa en la parroquia, con una importante concurrencia de fieles que quisieron rendir homenaje al primer Papa jesuita y latinoamericano.
Durante la charla, el sacerdote reflexionó sobre el impacto que Jorge Mario Bergoglio tuvo en la Iglesia y en el mundo: “Hoy la Iglesia está sin Papa. Se llama tiempo de sede vacante. La comunidad permanece en oración mientras se preparan los funerales y, luego, se convocará a los cardenales para la elección del sucesor”.
Caballero destacó la dignidad con la que Francisco decidió afrontar su muerte. “El Papa se estaba muriendo en el hospital, pero pidió volver al Vaticano, despedirse de la gente, aparecer en el balcón… Tenía una necesidad profunda de estar cerca de su pueblo. No quería morir solo, ni desconectado del mundo”, señaló. Y agregó: “Eso también es parte de la muerte digna: no aferrarse a la vida a cualquier precio, sino pasar los últimos días con sentido, con humanidad”.
El sacerdote también ofreció una visión personal sobre su relación con el Papa. Recordó haberlo conocido antes de que fuera elegido como Sumo Pontífice: “Me lo encontré una vez en Buenos Aires, tomando mate en la vereda con un cartonero y un kiosquero. Esa era su esencia. Un hombre sencillo, cercano. No necesitaba de protocolos para ejercer su autoridad”.
Al hablar sobre su pontificado, el padre Daniel no dudó en calificar a Francisco como “el Papa de la Misericordia”: “Fue su primer mensaje, y fue su forma de gobernar. Abrió la Iglesia a los más alejados, promovió la inclusión, invitó a la participación activa de la mujer en lugares de decisión. Nos pidió que hagamos lío, que salgamos a las periferias, que no seamos una Iglesia de aduanas, sino de puertas abiertas”.
En la recta final de la entrevista, resaltó la lucidez y el compromiso de Francisco incluso en sus últimos días: “Firmó decretos, tomó decisiones, nombró obispos, estuvo presente en los conflictos del mundo. Aun con su salud deteriorada, siguió trabajando por la Iglesia y por la humanidad”.
Para cerrar, el sacerdote expresó con emoción: “Creo que lo vamos a recordar como un Papa valiente, profundamente humano, transformador. Deja una vara muy alta para quien venga. Pero también nos deja un camino abierto, una Iglesia más viva, más comprometida y más misericordiosa”.
Una charla sentida, íntima y reveladora, que permitió a la audiencia de Ciudad FM reencontrarse con la figura de Francisco desde la mirada cercana y pastoral de alguien que lo conoció en persona y que, como muchos, hoy reza por su eterno descanso.








































