En el programa Hola Gente, la fonoaudióloga María Patricia Gómez, especialista en autismo, explicó con claridad qué significa el trastorno del espectro autista (TEA), cuáles son sus características y cómo la sociedad puede colaborar en la inclusión.

“El autismo no es una enfermedad, es una condición neurodivergente. Se habla de espectro porque existen diferentes tipos y grados, con características muy variadas”, señaló la profesional.

Consultada sobre las causas, aclaró:

“Todavía no se ha determinado la causa exacta. Hay factores genéticos, neurogenéticos y hasta endocrinos durante el embarazo, pero no hay una única explicación. La investigación avanza a nivel mundial”.

Uno de los puntos centrales de la charla fue la detección temprana. Gómez remarcó el rol de docentes y familias:

“Muchas veces son las maestras de nivel inicial o de jardines maternales quienes primero detectan signos. Los niños suelen ser solitarios, con poca sociabilidad, sin contacto visual ni corporal, y retrasos en el lenguaje”.

La especialista describió además la hipersensibilidad que presentan muchos chicos con autismo:

“Un sonido que para nosotros es normal, ellos lo perciben multiplicado diez o cien veces. Lo mismo con ciertos colores o estímulos. Por eso los ambientes deben adaptarse, y una estrategia clave es la anticipación: avisar los cambios para evitar crisis”.

Sobre cómo la sociedad debe reaccionar ante conductas visibles en lugares públicos, explicó:

“Esos movimientos de manos que vemos se llaman aleteos, y son una forma de equilibrarse. Lo mejor es no invadirlos: no mirarlos demasiado, no hablarles fuerte. A veces solo necesitan recorrer o moverse, y sus familias saben cómo acompañarlos”.

En cuanto a la inclusión, fue categórica:

“Nunca desde la lástima. La verdadera inclusión es exigirles y reconocer lo que pueden hacer. Muchos tienen un gran rendimiento académico, deportivo o artístico. El Asperger, por ejemplo, es parte del espectro y suele estar asociado a altas capacidades intelectuales”.

La especialista también destacó la importancia de la ley de inclusión escolar y del trabajo en equipo: fonoaudiólogos, psicólogos, docentes y familias. Y aclaró que las personas con TEA tienen los mismos derechos y necesidades que cualquier otra:

“Tienen derecho a enamorarse, a formar pareja, a trabajar, a tener proyectos de vida. La sociedad debe acompañarlos y adaptar entornos para que puedan desarrollarse plenamente”.

Sobre los brotes, Gómez explicó que la contención debe hacerse con calma y sin invadir:

“Siempre hablar suave, en susurro. Si es necesario contener físicamente, debe hacerse desde atrás, abrazando con tranquilidad para transmitir seguridad”.

Finalmente, llamó a la reflexión social:

“No son menos que nadie, no necesitan lástima. Son personas con derechos, con obligaciones y con mucho para aportar. La inclusión real depende de todos”.

 

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