En una nueva edición del programa Hola Gente, el periodista e historiador rivadaviense Enrique Pizzuto ofreció una columna cargada de datos históricos sobre la economía y la organización social de Rivadavia en 1855, durante la Confederación Argentina, cuando Mendoza era gobernada por el sector federal y Buenos Aires seguía separado tras la caída de Juan Manuel de Rosas.
Pizzuto explicó que en aquel período “se hizo un censo para saber qué teníamos y cuántos éramos”, y detalló que Rivadavia se dividía en dos cuarteles, norte y sur, separados por la actual calle Veintitrés, conocida históricamente como la calle del medio. Ese esquema incluía a los sectores urbanos y rurales, con partidos como Libertad y Reducción.
El historiador enumeró con precisión los oficios censados. Destacó la presencia de 223 labradores y 190 jornaleros, lo que posicionaba a la agricultura como actividad central. También mencionó 16 arrieros, quienes trasladaban ganado a Chile y formaban parte de una de las principales actividades económicas del territorio. En cuanto a los artesanos, eran 23 y se concentraban en San Isidro, nombre que ya tenía la zona urbana en ese año.
Otro punto clave de la columna fue la referencia a las primeras actividades industriales: los molinos harineros, uno en Libertad perteneciente a la familia Cano, y otro en San Isidro, propiedad de Pedro Cantalayú, del cual aún quedan restos edilicios. Pizzuto señaló además la existencia de un solo médico en el departamento —el doctor Hilario Laredo— y dos boticarios, Ignacio y Pedro Laredo, además de un único maestro: el paraguayo Pedro Talavera.
Sobre la producción agrícola, remarcó que el trigo era el cultivo predominante, con más de 655 mil kilogramos anuales. También se producían maíz, porotos, papas y arroz. La vitivinicultura ya mostraba sus primeros pasos, con 64.520 plantas censadas y 26 hectáreas de viña. El departamento, afirmó, era “autosustentable”, con más de cinco mil árboles frutales contabilizados uno por uno.
En materia ganadera, predominaban los ovinos con 2.991 cabezas, seguidos por 1.058 bovinos destinados a alimentación y comercio.
Al analizar el contexto nacional, Pizzuto recordó que el país atravesaba el proceso de organización posterior a Caseros: “Argentina se estaba convirtiendo en una nación distinta y ordenada”, dijo, aunque reconoció que la figura de Rosas sigue siendo “polémica, querida y odiada”.
El historiador cerró la columna con una reflexión personal sobre la identidad cultural argentina, recordando la emoción que sintió al escuchar un tango de Astor Piazzolla en Florencia, Italia, como símbolo de la expansión mundial de la música nacional.
El programa finalizó con el compromiso de que Pizzuto volverá el próximo sábado a su habitual espacio en Hola Gente.










































