Claudio Daniel Aguilera

Por Claudio Daniel Aguilera

𝘌𝘭 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘰 𝘳é𝘨𝘪𝘮𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘪𝘯𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘵𝘦 𝘣𝘦𝘯𝘦𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘧𝘪𝘴𝘤𝘢𝘭𝘦𝘴, 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 50 𝘢ñ𝘰𝘴.
Rivadavia, con las Huayquerías como emblema, se suma al mapa de oportunidades.

En tiempos donde el relato económico se disputa palmo a palmo con la realidad cotidiana, Mendoza se juega una carta audaz: el lanzamiento de un Régimen de Inversiones para el Desarrollo Sostenible de Zonas Turísticas. Lo llaman el “RIGI turístico”, un guiño provincial al modelo nacional de incentivo a las grandes inversiones, pero con un enfoque más localizado y, podríamos decir, con los pies en la tierra… y los ojos en el paisaje.

La novedad es potente. No solo por la batería de beneficios fiscales, la seguridad jurídica y los estímulos a largo plazo. Lo más notable es que, por primera vez, una joya silvestre del Este mendocino —las Huayquerías de Rivadavia— entra en el mapa estratégico de las inversiones turísticas. Una zona tantas veces ignorada por los grandes planes de desarrollo, hoy aparece como uno de los focos prioritarios para el impulso económico y ambientalmente responsable.

𝙐𝙣𝙖 𝙞𝙣𝙫𝙞𝙩𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝙖 𝙞𝙣𝙫𝙚𝙧𝙩𝙞𝙧 𝙘𝙤𝙣 𝙫𝙞𝙨𝙞ó𝙣 𝙙𝙚 𝙛𝙪𝙩𝙪𝙧𝙤

El nuevo régimen, aprobado por la Legislatura y ya promulgado por el Ejecutivo provincial, establece un marco de promoción activa a proyectos turísticos que se desarrollen en zonas que históricamente han sido postergadas. Esto incluye exenciones fiscales por cinco años —tanto en el Impuesto Inmobiliario como en Ingresos Brutos—, estabilidad fiscal garantizada y la posibilidad de acceder a fondos no reembolsables o con sistema de recupero para obras.

Pero el corazón del plan va más allá de los números. El proyecto pone sobre la mesa una visión estratégica: transformar territorios olvidados en polos sostenibles, respetando el uso del agua, la energía y fomentando un turismo consciente.

En este sentido, se destaca la creación del Fondo de Promoción de Inversiones para el Desarrollo Sostenible, financiado con hasta el 1% de la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos. Además, se prevé la concesión de tierras fiscales por hasta 50 años para proyectos que lo ameriten. Una invitación a pensar en grande y a largo plazo.

𝙃𝙪𝙖𝙮𝙦𝙪𝙚𝙧í𝙖𝙨: 𝙙𝙚𝙡 𝙨𝙞𝙡𝙚𝙣𝙘𝙞𝙤 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙖𝙜𝙤𝙣𝙞𝙨𝙢𝙤

Las Huayquerías de Rivadavia —ese extenso y misterioso cañadón de formaciones arcillosas que recuerda paisajes de otro planeta— es uno de los destinos mencionados expresamente por el Gobierno dentro de las zonas elegidas para este régimen. Junto con Uspallata, la Payunia y la Precordillera Norte, ahora Huayquerías se convierte en una oportunidad para el desarrollo turístico sustentable.

Durante años, el potencial de esta área ha sido reconocido por especialistas, fotógrafos, senderistas y algunos visitantes curiosos, pero nunca logró escalar en las prioridades de inversión. Ahora, con el respaldo normativo, económico y ambiental del nuevo régimen, se abre una ventana de oportunidad inédita.

Desde la mirada local, esto puede ser una bisagra histórica para Rivadavia Este, zona que ha tenido un desarrollo turístico desigual en comparación con otras regiones mendocinas. La inclusión de Huayquerías en este mapa no es un gesto simbólico: es un llamado a empresarios con sensibilidad ambiental, creatividad en sus modelos de negocios y vocación territorial.

𝙐𝙣𝙖 𝙖𝙥𝙪𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙤𝙢𝙗𝙞𝙣𝙖 𝙧𝙚𝙣𝙩𝙖𝙗𝙞𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙮 𝙧𝙚𝙨𝙥𝙤𝙣𝙨𝙖𝙗𝙞𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙

A contramano de un contexto nacional complejo, Mendoza toma la delantera con un modelo propio. Apuesta a la inversión privada, sí, pero con reglas claras: desarrollo sostenible, respeto por el ambiente, concesiones condicionadas al impacto real y participación municipal. En este sentido, la adhesión de los municipios será clave, y Rivadavia deberá estar a la altura del desafío.

Por su parte, el Ente de Turismo de Mendoza (Emetur) justifica esta iniciativa en datos concretos: falta de infraestructura, escasez de servicios y nula competitividad de ciertas zonas con alto valor paisajístico. La solución, aseguran, no es resignarse, sino acompañar al sector privado con condiciones reales para invertir.

En tiempos donde la economía reclama certezas, Mendoza ofrece una hoja de ruta: turismo sustentable con incentivos concretos. Y en ese camino, las Huayquerías —esos silenciosos laberintos de viento y arcilla— podrían convertirse en el nuevo emblema de una provincia que empieza a mirar hacia el Este no solo con promesas, sino con herramientas.

𝙏𝙖𝙡 𝙫𝙚𝙯 𝙨𝙚𝙖 𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖𝙧 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙡 𝙫𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙃𝙪𝙖𝙮𝙦𝙪𝙚𝙧í𝙖𝙨 𝙫𝙞𝙚𝙣𝙚 𝙨𝙪𝙨𝙪𝙧𝙧𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙝𝙖𝙘𝙚 𝙩𝙞𝙚𝙢𝙥𝙤.

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