En el programa Antes de Ver el Sol, el analista político Nicolás Perejamo, director de la Consultora Democrática, analizó el escenario electoral que se abrirá el 22 de febrero en los seis departamentos mendocinos que resolvieron desdoblar la elección de concejales. El especialista advirtió que el proceso se desarrollará en un mes “descontextualizado y sin humor social”, y remarcó que la ciudadanía “no registra las alianzas” ni muestra entusiasmo por volver a las urnas en pleno verano.
Consultado sobre el clima político, Perejamo señaló que el calendario electoral obliga a los ciudadanos a reencontrarse con las elecciones en un período históricamente inoportuno: “Hace cuatro, cinco, seis años, cuando aprobaron este modelo de elegir, no se acordaron de lo que es febrero en Mendoza: cuarenta grados, lluvias, vendimia, la escuela de verano y la preparación del ciclo lectivo”.
El analista también abordó el reacomodamiento de fuerzas dentro de la oposición provincial, especialmente la posible incorporación del PRO a la alianza entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza. Si bien planteó que conceptualmente es un armado “razonable”, afirmó que la gente “no lo registra” y que una elección legislativa “importa un comino” en términos de interés ciudadano.
Frente a la discusión sobre los costos y la conveniencia del desdoblamiento, Perejamo fue tajante: “Es muy fácil ser irresponsable con la guita que no es de uno”. Sin embargo, desde una perspectiva institucional, sostuvo que todas las elecciones deberían ser desdobladas, ya que en muchos departamentos las gestiones locales “quedaron disimuladas” en la elección nacional de octubre. Según explicó, ese arrastre acomodó en concejos deliberantes a funcionarios que “los vecinos no conocen”, favorecidos por listas sábanas y por la falta de primarias: “Nos están quitando progresiva y sistemáticamente la posibilidad de decidir”.
Asimismo, analizó la crisis interna del justicialismo tras el Congreso de San Rafael, donde un sector se retiró de la asamblea. Para Perejamo, el problema no es solo de un partido: “Parece que vivimos en una provincia en la que la democracia molesta. Ocho personas van a resolver los candidatos de miles de mendocinos”.
De cara al 22 de febrero, advirtió que podría votar “un poquito más del 50% de la gente, con suerte”, y describió un sistema electoral que “fatiga” a una ciudadanía cansada, con prioridades claras: economía y seguridad. “La gente no cree que los problemas económicos los resuelve el presidente. Por eso, tres y medio de cada diez no va a votar cuando nos preguntan qué hacer con el país”, agregó.
Sobre el escenario en Rivadavia, destacó que el comportamiento electoral tendrá una parte de inercia respecto a octubre, pero la gente distingue una elección municipal: “Va a decidir sobre las cuestiones que tienen que ver con el gobierno local”. En ese sentido, estimó que el resultado será determinante para los intendentes que desdoblaron: “El que pierda en febrero va a tener solo un año para revertir la opinión de los vecinos”.
También analizó el impacto de la reelección nacional de 2027, impulsada públicamente por Karina Milei, y señaló que el país ingresó en una dinámica donde “todo está pensado con dos años de anticipación”. Según su mirada, si la economía se mantiene estable y la oposición no logra recomponerse, “lo más probable es que pase lo mismo” en las próximas elecciones nacionales.
Perejamo definió el humor social como “de personalidades múltiples”: ciudadanos que no llegan a fin de mes, que se endeudan y bajan la calidad de consumo, pero que mantienen una expectativa mínima en el rumbo general. “La gente ya sabe que esto es distinto a lo que había antes”, afirmó.
También cuestionó el discurso dominante sobre el turismo y el descanso, y relativizó el optimismo en torno a los récords de ocupación: “Socialmente se habla de vacaciones como irse a algún lugar, pero la mayoría de la gente se queda a soportar el calor en la calle”.
Con un mensaje final que sintetiza su lectura del escenario, Perejamo insistió en que la ciudadanía distingue claramente los momentos electorales, incluso más que los propios analistas: “La gente tiene mucho más claro que nosotros cuál es el registro de las cosas y con qué regla medir cada momento”.







































