En una nueva edición del programa Antes de ver el sol, conducido por Hugo Lombardi, el protagonista fue Mario Sosa, presidente de Rivadavia Básquet. Con tono sincero y sin rodeos, Sosa trazó un panorama realista pero esperanzador sobre el presente del club que representa al este mendocino en el básquet nacional.
El gran desafío no está solo en la cancha. La continuidad en la Liga Argentina aún no está garantizada. “Todavía no hemos asegurado nuestra participación”, reconoció Sosa, explicando que dependen de cerrar esta temporada y reunir los fondos necesarios para afrontar la próxima.
Con un presupuesto creciente —que ha subido entre un 30 y 40% respecto al año pasado—, Rivadavia se sostiene con el esfuerzo de sus dirigentes, el aporte de sponsors privados y fundamentalmente el respaldo del municipio y el gobierno provincial. “Sin ese apoyo es imposible”, sentenció el dirigente.
El club ha tenido que redoblar esfuerzos para equilibrar sus cuentas. Aunque se ubica en el pelotón de menor presupuesto en cuanto a sueldos de jugadores, la ubicación geográfica encarece notablemente los costos logísticos de traslados y alojamiento, confesó.
Pese a las dificultades, las ganas están intactas. Para fortalecer la economía del club, se lanzó una rifa con un premio principal de dos millones de pesos, que ya está a la venta y se puede pagar en tres cuotas. También habrá sorteos mensuales.
Además, el club puso en marcha una campaña solidaria llamada Un abrazo en cada par, destinada a recolectar medias nuevas que serán distribuidas en zonas vulnerables del departamento. Las donaciones pueden acercarse al club, al kiosco interno o los sábados en la plaza departamental.
Sosa también destacó el trabajo de formativas y la continuidad del convenio con el municipio para llevar la Escuela de Básquet a los distritos. En medio de la incertidumbre económica, Rivadavia Básquet sigue apostando a crecer con valores y compromiso comunitario.







































