En una mañana cargada de emociones y verdades, el programa Antes de ver el sol, conducido por Hugo Lombardi en Ciudad FM, recibió la inesperada visita de Juan Álvarez, vecino de Rivadavia, conocido en el departamento por su apodo «El Porteño» y por ser el padre de Florencia Álvarez, reconocida campeona nacional de malambo y ex reina departamental de la vendimia.
Álvarez llegó a la radio sin anuncio previo, tocó la puerta, pidió hablar y fue recibido, como cualquier vecino que desee expresarse con respeto. “Disculpame que te haya venido a molestar”, dijo humildemente al ingresar. Hugo Lombardi aclaró que nadie le pidió que viniera ni que hablara: “Vino solo, como cualquier ciudadano que quiera usar el micrófono”.
El eje de su visita fue una fuerte inquietud: su preocupación por la situación actual de la Cooperativa Eléctrica Popular de Rivadavia, entidad de la que fue síndico titular durante dos periodos. “Estoy indignado con lo que está pasando”, dijo, señalando irregularidades pasadas y decisiones recientes que, a su entender, fueron tomadas sin consultar a los socios.
Con visible emoción, recordó su paso por el Consejo de Administración y denunció la falta de transparencia en la toma de decisiones, como la remodelación del frente de la cooperativa o el cierre del frigorífico para iniciar una mega obra que ahora está paralizada. “¿Quién autorizó semejante gasto? ¿A quién le consultaron? Los fondos son de los asociados, no de ellos”, reclamó.
El testimonio de Juan también incluyó un relato estremecedor sobre su gestión como síndico, cuando detectaron irregularidades en el frigorífico de la cooperativa. Relató cómo junto a otros miembros pidió revisar los talonarios y encontró movimientos sospechosos. Lamentó que, en ese contexto, un empleado de la cooperativa se quitó la vida. “Me pone mal hablar de esto… pero hay cosas que deben decirse”, afirmó con la voz quebrada.
A nivel institucional, cuestionó el sistema de elección de autoridades dentro de la cooperativa. “Los delegados los elige el presidente, no los vecinos. La gente no sabe ni cuándo son las elecciones”, denunció, agregando que urge una reforma profunda del estatuto y mayor participación ciudadana.
Más allá de lo institucional, Álvarez también habló desde su costado humano. Recordó con tristeza los ataques que sufrió su hija Florencia durante su etapa como reina de Rivadavia. “La denigraron. Lloré muchas veces en silencio”, confesó, lamentando el trato injusto que vivieron como familia.
Pese a sus críticas, aclaró que no tiene ninguna enemistad con el actual intendente ni con otras autoridades políticas. “Siempre tuvimos la mejor relación. No vengo a hacer política, vengo como vecino, por convicción”, enfatizó.
El testimonio de Juan Álvarez no solo sacudió el aire de Ciudad FM, sino que encendió una luz sobre temas que muchos prefieren callar. Su intervención espontánea se convirtió en un ejemplo de participación ciudadana y una invitación a hablar, preguntar y exigir transparencia en las instituciones locales.









































